
Te creías el mas valiente de los hombres cuando lastimabas a las mujeres con tus puños de acero y las molías a golpes hasta dejarlas tiradas pero cuando te salio un gallo muy fino defendiendo a todas estas te echaste a correr como una gallina cuando en el aire sentiste los espolones que casi te dejaban el rostro como tierra arada solo para sembrar en los suecos y mejor te echaste a llorar como una niña de cuna para que aprendas lo que es sentir miedo cuando el papel de víctima le toca vivir a uno.