Ella vive a solo unos cuantos pasos de la playa a ella le resulto una pena muy grande del alma no podía más con esa pena que no la dejaba ni dormir ni comer ni siquiera tenía fuerzas de seguir respirando porque hasta eso le causaba un dolor que le hacía polvo hasta los huesos por lo intenso de ese dolor que de un solo golpe le había dejado vacía y sin ninguna razón de seguir existiendo aunque fuese para ella misma ella siempre se encontraba parada frente a los ventanales quedaban hacia la terraza en la que ella pasaba no solo horas si no días enteros transcurriendo semanas hasta incluso meces a completando algunos años mirando fijamente al océano como tratando de recuperar todo en un solo suspiro que le hiciera sentir feliz sin perder la mirada para que una ola marina le devolviera lo que había dejado ir cuando no pudo seguir sosteniendo el lazo que más los unía desde lo más profundo del alma por eso un día ya no espero más salió una tarde de su hermosa mansión que le quedaba justo con dirección al océano no dudo ni un instante en ese momento para perderse en el océano en ese su yate y con la mitad de su fiel servidumbre para buscar lo que había dejado ir cuando no tuvo la fuerza necesaria para sostenerse anclados uno al lado del otro para compartir todo el amor que tenían para darse en compañía de la brisa marina de aquel que le amaba tanto.

Esta historia de amor aun continua