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Para Entendernos Mejor: Mi Hermoso Publico!!!

martes, 17 de febrero de 2009

La calidez del mismo tiempo que abrigo siempre el fondo de nuestras almas

Lo nuestro es como una lluvia de estrellas una mirada que se escapa por el horizonte al igual que una lluvia cálida y tropical como tocar el cielo con un bello sueño como sonreírle al sol frente a su cara como ir de planeta en planeta mirando otros mundos como escuchar la conversación del viento con la brisa y como el trueno hace llorar a la lluvia y como el relámpago le a cobija bajo la negra noche solo eso, un momento de lucidez algo mágico al igual que esporádico solo una necesidad un brindis bajo la luna llena un suspirar a un sueño ilógico que quizás pudo ser lógico en ese momento en el que ya no quisimos dar más pie de seguir adelante a una frase viva que dejamos ir por la voluntad de la que carecíamos aislados de tiempo que no nos tuvimos y de la razón que carecíamos que ni siquiera llego hacer poesía ese velo que nos nubló los corazones haciendo vagar tu alma y la mía un mural que decía mucho y a la vez nada que pudiera acariciar nuestras almas en la mitad de la eternidad que no matizaba ni media noche para recordar nuestras memorias si es que estas posiblemente fueran recordadas en los ojos sin luz y en las memorias de los ciegos que solo saben escuchar y leer enfraile si es que quizás nuestro recuerdo se pudo suscribir en alguna fuente de traducciones importantes como culminación que quiso decir mucho y ni a medias llego porque se perdió en el tiempo todo nuestro sueño que solo el recuerdo de un empiezo en el tiempo queda para iniciar de nuevo con los ojos abiertos para que jamás olvidemos este inicio por lo que pudiera ser un comienzo en otro mundo muy distinto al nuestro con marcaciones distintas una entrada nueva a una aceptación de no negarnos a nosotros mismos que un día estuvimos arriba de aquel risco que siempre nos mantuvo vigentes esperando en nosotros con la calidez del mismo tiempo que abrigo siempre el fondo de nuestras almas aquellas dos piedras preciosas que brotaron al vernos de frente aquella luz que siempre nos aguardó un espacio para los dos sin límites de tiempo ni reproche que pudiera empobrecer nuestro empiezo de herirnos el alma por el vació en el que navegaron tanto tiempo en nuestra ausencia en el rescate de hoy de nuestras miradas que ni las lágrimas hoy pueden nublar nuestro empiezo de nuestras miradas al vernos uno frente al otro siendo la paz que el otro necesita para seguir viviendo bajo la luz de nuestros días donde uno es el otro lo mejor de lo mejor para compartir sus vidas en un por siempre al lado del uno.

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